PRINCIPAL > EXHIBICIONES > PASAJERO SILENCIOSO DEL ORINOCO

A diferencia de Dios, el artista no crea la materia, sino que obra con ella, y es que el escultor revela en la materia algo que solo ellos son capaces de descubrir. Podríamos denominar a José Rosario Pérez como un batallador en la creación escultórica con una disposición tenaz para asumir la escultura como un trabajo constante; estando siempre presente en los vaivenes de la ciudad.

José Rosario Pérez ha ensayado en pequeños y grandes formatos, relaciones entre espacio luz y sombra.

Con respecto a la obra de José Rosario Pérez observamos como las diferentes formas geométricas utilizadas, anilladas o supuestas concéntricamente; disminuyendo proporcionalmente a medida que se alejan, o dicho de otro modo; la diferencia de claros y oscuros fuertemente marcados en el primer plano, se anulan casi por completo en el límite de la vista, abriendo un campo en posibilidades, interpretando y reconstituyendo lo percibido como una intervención del espíritu que con la ayuda de la costumbre, profundidad y relieve parecen existir por sí mismo.

Cabe mencionar que José Rosario, suele mencionar su esculturas con nombres de Tepuyes, ríos, regiones y pueblos del Estado Bolívar. Los colores utilizados existen en virtud de una lógica que le es propia y constituyente el espacio de que necesitan para expresarse. Corresponde al espectador situarse en la lógica que ellos plantean para que de esta manera adquieran poder de lenguaje.